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Las bolas chinas, como todos sabéis, son simplemente dos bolas huecas, de materiales diversos, que contienen en su interior una bola más pequeña y pesada. Esto hace que al introducirlas en la vagina, rueden, giren y vibren, provocando placer sexual.
A pesar de su nombre, las bolas no se inventaron en China, sino en el Japón feudal. Se dice que las geishas, las usaban a menudo para darse placer. La leyenda dice, que cierto emperador, era tan insaciable e impaciente que las concubinas se quejaron de no darles tiempo a prepararse adecuadamente para su señor, y algún consejero avispado, ideó el invento para que ellas ya estuvieran excitadas cuando el emperador las visitara.
Desde el punto de vista clínico, las bolas tienen diversas utilidades. Su principal virtud, es ayudar a las mujeres a mejorar el tono y la fuerza del músculo pubocoxigeo, que es el responsable del control de la vejiga. Este músculo se reconoce fácilmente, si vais al baño y cortáis el chorro de orina, lo estáis utilizando. El uso de las bolas, junto a los ejercicios de suelo pélvico, ideados por el Dr Kegel, son herramientas eficaces en el tratamiento de la incontinencia urinaria. Así mismo, se recomiendan para mejorar la fuerza y elasticidad de la vagina después de un parto, (ayudando a recobrar su forma anterior) o tras una operación.
Se usan básicamente de dos maneras:
-1) Se introducen completamente en la vagina y el ejercicio consiste en intentar moverlas o darles vueltas con los músculos interiores, sin tocarlas con las manos.
-2) Se meten y se sacan, tirando del hilo y de una en una apretando todo lo posible con los músculos vaginales para retenerlas dentro.
Este último movimiento de succión, se puede poner luego en práctica durante el coito, y es muy agradable para el hombre, ya que tiene la sensación de ser estrechamente envuelto por la vagina.
Es imposible que las bolas se pierdan en el interior del cuerpo, puesto que la vagina lleva al útero y la entrada es de apenas unos milímetros, no puede caber ni un tampón, ni un preservativo, ni mucho menos cualquier juguete sexual.
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